El cuero es un material noble que, con los cuidados correctos, mejora con el tiempo. Cada tipo de cuero tiene sus propias necesidades: no es lo mismo cuidar una cartera de cuero napa que una bota de gamuza.
1. Cuero Napa:
El cuero napa es suave, liso y flexible. Para mantener su suavidad y aspecto, necesita hidratación y nutrición regular.
Limpieza
- Limpiá con un paño seco o levemente húmedo para quitar el polvo superficial.
- Evitá productos con alcohol, solventes o detergentes comunes: resecan y agrietan el cuero.
Hidratación
La grasa de caballo penetra en profundidad, hidrata las fibras y devuelve la flexibilidad natural del material.
- Aplicá una pequeña cantidad con un paño suave o con los dedos, en movimientos circulares sobre toda la superficie.
- Dejá absorber durante 10–15 minutos y luego retirá el exceso con un paño limpio.
- Lustrá con un paño seco para potenciar el brillo natural.
- Recomendamos aplicarla cada 2 a 3 meses, o cuando notes que el cuero empieza a perder su suavidad característica.
Almacenamiento
- Guardá los bolsos rellenos con papel de seda para mantener su forma.
- Cubrí con una bolsa de tela transpirable para proteger del polvo.
- Evitá doblarlo o aplastarlo por períodos prolongados.
2. Limpieza de suelas:
Las suelas acumulan suciedad de las calles y manchas que, si no se limpian, pueden deteriorar el material y mancharlo.
Cómo limpiarlas
- Suela de goma o sintética: Usá un limpiador específico con cepillo de cerdas medianas. Aplicá el producto, cepillá en movimientos circulares y retirá con un paño húmedo.
- Suela blanca: Los limpiadores en gel o crema son los más efectivos para recuperar el blanco. Aplicá con un cepillo pequeño y dejá actuar unos minutos antes de limpiar.
Pasos
- Retirá la suciedad gruesa con un cepillo seco antes de aplicar cualquier producto.
- Aplicá el limpiador de suelas cubriendo toda la superficie.
- Dejá actuar el tiempo indicado en el producto (3 minutos).
- Cepillá con movimientos cortos y firmes para desprender la suciedad.
- Limpiá el exceso con un paño húmedo y dejá secar al aire.
Con una rutina de cuidado simple y los productos correctos, tus artículos de cuero te van a acompañar durante años, ganando carácter y belleza con el tiempo.














